Imposible perderse esta recopilación de nada menos que 666 microficciones elaboradas por Heliconia y escritores amigos del grupo.
Madrugadas mínimas (tuits trasnochados)
Publicado en minificciones, tuits el 17 febrero 2011 por JaviVida conjugada: Tenía presente que los errores del pasado habían hipotecado su futuro. Por imperativo legal, estaba en libertad condicional.
El botánico dejó escrito en su epitafio: “Bonitas flores. Lástima no poder contemplarlas desde aquí abajo”.
No existen verdades absolutas. Aunque esta afirmación corre el riesgo de poder ser o no del todo cierta.
—Déme una oportunidad —pidió a la dependienta, durante las rebajas.
Nunca encontré mi camino, hasta que apareciste tú para indicármelo, advirtiéndome que lo tomara y no volviera nunca más.
Gritos ahogados salían del cuadro cada noche. Durante el día ella seguía posando, manteniendo la sonrisa fingida con la que fue retratada.
Si en el Universo no existen otros planetas con vida inteligente, entonces todo es un atrezzo para que no nos sintamos tan solos.
Fue amor a primera vista, tu silueta sobre la cortina.
El hombre lobo y la mujer loba dormían en camas separadas en las noches de luna llena.
No hay veranos en tu corazón de hielo.
Cuando desperté, había dejado atrás mis sueños. Viajaba, en avión.
Su mente tenía brillo, pero le fallaban el color y el contraste.
En nuestra vida todo rodaba bien por entonces. Vivíamos en un remolque.
—No estoy nada de acuerdo con su postura —dije al profesor de yoga cuando éste intentaba que yo pasara mis piernas por detrás del cuello.
Cuando Gulliver pudo darse cuenta de su error, ya era demasiado tarde para apagar la aspiradora.
Desacompasados
Publicado en relatos el 17 febrero 2011 por Javi__
DESACOMPASADOS – JAVIER LÓPEZ
—Ti-ti-ti-tic taac —se escuchó, en el silencio de la noche, en la relojería del señor Matías Uhrmacher.
De vuelta…
Publicado en el arte de mis amigos, minificciones, tuits el 15 noviembre 2010 por JaviUna paloma blanca emerge de la chistera de piedra. Se declara inaugurada la estatua del famoso mago.
Desencuentro:
—¿Subes o bajas?
—Bajo si subes, subo si bajas.
El exorcismo de mi hermana pequeña funcionó. Ahora todos estamos endemoniados, y ninguno de nosotros nota la diferencia.
El psiquiatra logró curarme. Ya no me siento perseguido por mi sombra: ahora avanza más rápido que yo.
De mis cinco sentidos, me quedo con el tacto de tu piel.
Hubo tiempos en los que el hombre era un lobo para el hombre. Ahora es hombre para el hombre, lo que resulta bastante más temible.
No necesitaba pedigrí. Para saber que era un pekinés auténtico, me bastó oírle ladrar en perfecto mandarín.
—No son gigantes, señor, que son molinos.
—Ya lo sé, Sancho. Pero tenemos que escribir la historia.
Escribimos sobre el fracaso, porque el éxito no se nos antoja nada poético.
Sonaba más lastimoso el eco que el lamento.
El crucero para reconciliarnos resultó un éxito. Cada uno de nosotros encontró nueva pareja.
—Estoy harta de esta dieta —se lamentaba la zorra. Mientras, el abad seguía empeñado en mantener vivo el espíritu del palíndromo.
Robé el aire de la tarde, para que pudieras disfrutar de su brisa allá donde estuvieras.
En mi huida del miedo, éste corría más que yo. Cuando me giré, pude ver que a ambos nos perseguía el pánico.
Se sintió vulnerable y desnuda. Siempre había sido una incógnita, hasta que los ojos del matemático se posaron sobre ella.
“El espacio es curvo”, afirmaba Albert Einstein. Y yo lo confirmo, cuando veo cómo el aire se ciñe a tu cuerpo.
Nunca fui capaz de dar un “no” por respuesta. Siempre lo di antes de que me preguntaran.
Encuentros fortuitos
Publicado en minificciones, tuits el 15 noviembre 2010 por JaviCon la edad te irás volviendo menos reflexivo —decía el espejo de la tienda de antigüedades a otro recién llegado.
Nacemos con una condena a muerte, sin fecha de ejecución.
El mundo iba por entonces tan deprisa, que los que viajábamos hacia el futuro aparecíamos en el pasado.
Desde que perdí el control, no he podido cambiar el canal de televisión.
Ocupaba un lujoso ático. Sus posibilidades vivían en la planta de abajo.
El cine sonoro dejó mudos a sus primeros espectadores.
Pisé mi alma. Se me acababa de caer a los pies.
Charles Dickens creó un personaje que se caracterizaba por sus sentencias breves. Lo llamó Oliver Tuit.
“Qué pesadilla tan realista”, fue lo último que pudo pensar antes de ser devorado por las escaleras mecánicas de los Grandes Almacenes.
Bajo el sol implacable del desierto, descubro que los espejismos no son más que pensamientos evaporados de otros náufragos, como yo.
Años después, regresé al hogar familiar. Todo parecía estar en su sitio. Incluso mi reflejo seguía intacto, en el espejo del dormitorio.
Cuando me enfado, ladro y gruño como un perro. Nada extraordinario hasta aquí, si no fuera porque soy un hamster.
Las minis de Ficcionario
Publicado en minificciones el 12 marzo 2010 por Javi
Hilo argumental
La aguja acababa de despertar en el costurero. Abriendo su único ojo, pudo contemplar con horror que el alfiler había perdido la cabeza.
Extinción
El día que desapareció el último ser humano, no hubo nadie para ponerle flores. En cualquier caso, ya no había flores para ponerle a nadie.
Está claro
El humor negro no se entiende bien en la oscuridad.
Cosas de familia
—Madre, llévame al parque.
—Hijo mío: eres un alcornoque. Y ya vivimos en un parque.
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Publicadas por javi_dice en Ficcionario














